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El Valor Planificado (PV), también conocido como Planned Value (PV) en inglés, se encuentra entre los términos más cruciales en el mundo de la gestión de proyectos. El PV está directamente ligado al presupuesto, que es la columna vertebral de cualquier proyecto. Específicamente, el PV se refiere al presupuesto autorizado que ha sido asignado para llevar a cabo el trabajo que se ha planificado hasta un momento determinado. Es decir, es el valor monetario o costo atribuido al trabajo que debería haberse completado en un periodo de tiempo definido.

Este concepto es vital porque funciona como un punto de referencia. El PV ayuda a los gestores de proyectos a comparar lo que se había planeado gastar con lo que realmente se ha gastado, lo que es conocido como el Valor Ganado (EV) y el Costo Real (AC). El análisis de estos tres valores (PV, EV y AC) permite a los gestores entender si el proyecto va por buen camino en términos financieros o si hay desviaciones que necesitan ser corregidas.

El Valor Planificado es fundamental en el proceso de control de costos del proyecto. Al tener claro cuánto se esperaba gastar en una fase o tarea del proyecto, se pueden identificar rápidamente desvíos y tomar decisiones informadas sobre cómo proceder. Es importante recalcar que el PV no cambia con el tiempo a menos que el alcance del proyecto se modifique, lo que podría resultar en un cambio en el presupuesto.

El PMBOK, guía desarrollada por el Project Management Institute (PMI), hace un especial énfasis en la importancia del Valor Planificado. Esta guía, que es una referencia en el mundo de la gestión de proyectos, ofrece una serie de herramientas y técnicas que ayudan a calcular y utilizar el PV de manera efectiva. La idea es que, al seguir las recomendaciones del PMBOK, los gestores puedan maximizar la eficiencia y minimizar los riesgos asociados a la gestión financiera de sus proyectos.

El Valor Planificado (PV) es determinado por los planificadores o gestores de proyectos. Se hace mediante la distribución del presupuesto total del proyecto entre las diferentes tareas o fases de este, tomando en cuenta la duración y los recursos requeridos para cada una. Este cálculo se realiza durante la fase de planificación, antes de que comience la ejecución del proyecto. Para realizar este proceso, se utilizan herramientas de gestión de proyectos, como el software de gestión, junto con técnicas de estimación y presupuesto detalladas en guías como el PMBOK.

Antes de sumergirnos en los ejemplos, es esencial comprender que el Valor Planificado (PV) es el valor monetario del trabajo que se espera completar en un momento determinado. Veamos tres ejemplos numéricos para entenderlo mejor:

Ejemplo 1: Supongamos que un proyecto tiene un presupuesto total de $100,000 y está dividido en 10 fases iguales. Si hasta el final de la tercera fase se esperaba haber completado el 30% del proyecto, el PV sería de $30,000.

Ejemplo 2: Consideremos un proyecto con un presupuesto de $200,000 que se ejecutará durante 12 meses. Si al final del sexto mes, se planificó haber completado la mitad del proyecto, el PV para ese momento sería de $100,000.

Ejemplo 3: Imaginemos un proyecto de construcción con un presupuesto de $500,000. Si al finalizar la cimentación se había planificado gastar $50,000, entonces ese sería el PV para esa etapa.

Interpretación: Estos ejemplos muestran cómo el PV se utiliza para asignar una porción del presupuesto total a una fase o tarea específica del proyecto. La idea es tener un punto de referencia que permita comparar lo planificado con lo realmente gastado, identificando así posibles desviaciones.

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