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La “Tolerancia al riesgo” es un concepto vital en el ámbito de la gestión de proyectos, y su entendimiento es esencial para una ejecución exitosa. En esencia, la tolerancia al riesgo se refiere a la cantidad de incertidumbre que los interesados están dispuestos a aceptar en un proyecto sin que se realicen acciones adicionales para gestionar dicho riesgo. La definición brindada nos proporciona una idea clara: es la cuantificación del grado o volumen de riesgo que pueden absorber o tolerar los interesados del negocio.

En el mundo real de los negocios, cada proyecto viene acompañado de su propio conjunto de riesgos. Estos riesgos pueden variar en naturaleza, desde riesgos financieros hasta riesgos operativos. Sin embargo, no todos los riesgos son iguales en su impacto o en su probabilidad de ocurrencia. La tolerancia al riesgo, por lo tanto, ayuda a los interesados a definir y establecer límites sobre cuánto riesgo es aceptable.

Es también una herramienta invaluable para los gestores de proyectos, ya que les proporciona una guía sobre cómo deben gestionar y actuar frente a los riesgos. Es una medida que, de manera explícita, señala los niveles de riesgo que no deben ser excedidos. De hecho, la tolerancia al riesgo es muchas veces utilizada para definir umbrales de alerta. Si un proyecto está cerca de superar los niveles de riesgo definidos, estos umbrales sirven de señal para que se tomen medidas correctivas.

Es fundamental entender que la tolerancia al riesgo no es estática. Puede variar dependiendo de la naturaleza del proyecto, los interesados involucrados, y el contexto en el que se desarrolla el proyecto. Por ejemplo, una startup tecnológica podría tener una mayor tolerancia al riesgo en comparación con un banco establecido, dado que su naturaleza y objetivos podrían ser radicalmente diferentes.

La definición y establecimiento de la tolerancia al riesgo es realizada por los interesados principales del proyecto, que pueden incluir a patrocinadores, gestores de proyecto, y otros miembros clave del equipo. Estos interesados definen la tolerancia al riesgo mediante el análisis y discusión de los riesgos potenciales y sus posibles impactos en el proyecto. Esto se hace típicamente en las fases iniciales de la planificación, aunque puede ser revisada conforme el proyecto avanza. Para determinar la tolerancia al riesgo, se suelen usar herramientas y técnicas de análisis de riesgo, como matrices de riesgo, software especializado, y sesiones de tormenta de ideas.

Algunos ejemplos son los siguientes:

  1. Una empresa de construcción estableciendo que no aceptará proyectos donde el margen de error en costos exceda el 10%.
  2. Una compañía tecnológica que está dispuesta a invertir en innovaciones disruptivas, aún si la probabilidad de fracaso es del 60%.
  3. Un hospital que define que cualquier nueva implementación no debe comprometer la atención al paciente en más del 2%.
  4. Una entidad financiera que establece que las inversiones no deben exponer a la entidad a pérdidas potenciales mayores al 5% de su capital total.
  5. Una agencia de viajes que acepta un margen de cancelaciones del 20% antes de considerar cambios en sus políticas.

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