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La gestión ágil de proyectos, tal como se destaca en el SBOK, se beneficia de diversas técnicas y estilos de liderazgo. Uno de ellos es el liderazgo que delega. Este estilo es una combinación del liderazgo directivo y el participativo. Mientras el líder se mantiene involucrado en la toma de decisiones esenciales, también reconoce el valor y las habilidades de los miembros de su equipo, delegando responsabilidades según las competencias individuales.

El acto de delegar no significa renunciar al control. En lugar de ello, es un reconocimiento del talento y la experiencia del equipo. Al hacerlo, este tipo de líder potencia el empoderamiento y la autonomía de su equipo, permitiéndoles tomar decisiones y actuar sobre ellas sin supervisión constante. Esta confianza, cuando se otorga adecuadamente, puede conducir a una mayor eficiencia y a la satisfacción del equipo.

Este tipo de liderazgo es especialmente útil cuando el líder está bien informado sobre las especificidades del proyecto, pero también reconoce que no tiene el tiempo o, en algunos casos, la especialización para manejar cada detalle. Al delegar tareas específicas, el líder puede centrarse en objetivos más amplios y estratégicos, garantizando la dirección adecuada del proyecto.

La habilidad de delegar efectivamente requiere una gran dosis de confianza en el equipo. También necesita que el líder tenga una clara comprensión de las fortalezas y debilidades de cada miembro. Delegar sin el conocimiento adecuado puede llevar a asignar tareas incorrectamente, lo que podría poner en peligro el proyecto.

Sin embargo, cuando se hace correctamente, la delegación puede ser una herramienta poderosa. Libera tiempo para el líder, potencia el crecimiento profesional de los miembros del equipo y, en general, conduce a resultados más eficientes. Los líderes que saben cuándo y cómo delegar están en una mejor posición para dirigir proyectos exitosos, adaptándose a las demandas cambiantes y aprovechando al máximo las habilidades disponibles.

Dentro del ámbito del SBOK, el líder que delega es quien toma decisiones clave y supervisa el rumbo general del proyecto. La delegación se realiza evaluando las competencias y habilidades de los miembros del equipo, otorgándoles responsabilidades específicas. Este proceso se lleva a cabo en las fases de planificación y ejecución del proyecto, utilizando herramientas de gestión y comunicación para asegurar que las tareas delegadas se completen eficazmente.

Algunos ejemplos son los siguientes:

  1. En un equipo de desarrollo de software, el líder delega la codificación de ciertos módulos a desarrolladores expertos en esas áreas.
  2. Durante la organización de un evento, el líder confía la selección y coordinación de proveedores a un miembro con experiencia en logística.
  3. En un proyecto de diseño, el líder delega la creación de gráficos específicos a un diseñador gráfico especializado en ese estilo.
  4. Para una campaña de marketing, el líder delega la redacción de contenidos a un experto en copywriting, confiando en su habilidad para generar textos persuasivos.
  5. En un proyecto de construcción, el líder confía la supervisión de ciertas áreas del sitio a ingenieros con experiencia en esos segmentos específicos.

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